jueves, 5 de septiembre de 2013

ME QUITO EL CRÁNEO


Una constatación más de que los políticos de este país no piensan y rozan la imbecilidad, es que no dudan al tomar unas decisiones insufriblemente nefastas para la sociedad. El que no duda, no piensa.

Están creando un desastre social que va "in crecendo" y debido a su osada ignorancia no son capaces hacer otra cosa. Parecen papanatas y memos dando discursos con palabras llenas de la más absoluta certeza, pero la certeza es que son unos lelos, incapaces de hacer otra cosa que no sea restar y eliminar prestaciones sociales básicas, unas decisiones que hasta un churumbel podría tomar.

Parafraseando a Antonio Muñoz Molina, viene a decir que la casta política que gobierna en Madrid privatiza la sanidad, desguaza la escuela pública, despilfarra en tonterías el dinero de todos, recorta o elimina prestaciones sociales, ampara la corrupción, fomenta la incompetencia y el clientelismo, ahoga la investigación científica, favorece servilmente a los poderosos y esquilma a los débiles.

Además añade que la casta política que gobierna en Barcelona privatiza la sanidad, desguaza la escuela pública, despilfarra en tonterías el dinero de todos, recorta o elimina prestaciones sociales, ampara la corrupción, fomenta la incompetencia y el clientelismo, ahoga la investigación científica, favorece servilmente a los poderosos y esquilma a los débiles -y abandera triunfalmente la liberación nacional de Cataluña.

Ante semejante muestra de talento político sólo cabe el brindis de admiración del borracho de Luces de Bohemia:
-¡Me quito el cráneo!

martes, 3 de septiembre de 2013

UNAMUNEANDO


Nuestro querido Miguel discernía brillantemente sobre el espinoso asunto de la existencia, del ser. Planteaba que para existir hay que dudar, y para dudar tienes que pensar y si piensas eres. Pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imaginación suponen duda y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin dudar. La fe y el conocimiento, son algo estático, quieto, muerto, y en cambio la duda hace pensar, que es dinámico, inquieto, vivo. 

Lo más liberador del arte es que le hace a uno olvidar o dudar que exista, como el que lee una novela y se olvida de si mismo. Entonces te preguntas, ¿y qué es existir?, el hecho de hacerte esta pregunta es indicativo de que existes, de que piensas, de que dudas. Ser o no ser (existir o no existir), que dijo Hamlet, uno de los que inventaron a Shakespeare. ¿Quién es más real, Romeo, Julieta, Hamlet o Shakespeare? ¿Quién ha creado a quién? ¿No es don Quijote tan real, sino más real que Cervantes?

Las frases, cuanto más profundas, son más vacías. Descartes dijo: Pienso, luego existo. Esta frase es lo más verdadero, porque no es nada, es una frase vacía, que equivale a decir que ser es pensar y lo que no piensa no es.

Claro está, maestro Unamuno, claro está.

viernes, 30 de agosto de 2013

CAMINANTE, NO HAY CAMINO


Cuando las vacaciones tocan a su fin y tenemos que hacer el camino de vuelta para volver a la ciudad en la que vivimos, la ciudad que se lleva casi toda nuestra vida y hacemos un repaso imaginario de lo vivido en estos días de ocio y descanso, como intentando no perder esas sensaciones del veraneo, esos sentimientos de libertad y regocijo, nos damos cuenta que el camino hecho es pasado, y lo pasado, pasado está. Es como la estela que deja un barco al navegar que a los pocos segundos desaparece en el mar, así es nuestra vida, nuestro camino. Como ya nos dejó en su gran legado Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en el mar.

miércoles, 28 de agosto de 2013

JAYNE MANSFIELD


La inteligente y exuberante, aunque parezca infusible, Jayne Mansfield tuvo una brillante carrera como actriz lamentablemente sesgada en un santiamén de forma "guillotinesca", suceso que siempre se intentó ocultar.

Capaz de hablar fluidamente cinco idiomas, esta políglota rubia platino tenía un coeficiente intelectual mucho más alto que la media, junto con un físico espectacular, hacía que en su época fuera la estrella del celuloide hollywoodiense que brillaba con más fuerza, incluso más que Marilyn Monroe. Chica Playboy en 1955, casada tres veces, tenía cinco hijos, se le atribuían romances con los Kennedy (parece que todas las actrices de la época pasaban por la alcoba de esta familia), fue protagonista de una larga lista de películas, llegando a ser la envidia de sus camaradas. Reconocida internacionalmente, aunque debido a su muerte prematura no alcanzó nunca las cotas de popularidad de Marilyn, llegó a ser una actriz sex symbol muy popular.

Cuando estaba en la cumbre de su carrera, rodeada de una nube de glamour, un trágico accidente de coche cortó en seco su mundo de fantasía. El coche se chocó contra la parte trasera de un camión metiéndose debajo y seccionando toda la parte superior del coche. La historia nunca escrita dice que encontraron el cuerpo de Jayne Mansfield decapitado, pero para preservar su imagen se mantuvo en secreto este macabro aspecto del accidente.

La imagen celestial que envolvía a la estrella se tenía que conservar intacta. Para todos esos millones de mujeres y hombres que vieron en ella algo especial hubiera sido muy duro ver su cuerpo decapitado, no sólo humanamente, sino como un ser fantástico y casi divino que está fuera de estos sucesos mundanos. Hubiera roto sus sueños, sus ilusiones y hasta sus aspiraciones, porque tenían un espejo en el que mirarse, una diosa en la que internar reflejarse, una meta tal vez inalcanzable pero que les hacía seguir avanzando. Porque como dijo Dostoievski: "No hay para el ser humano preocupación más constante que la de buscar, siendo libre, ante quién inclinarse".

lunes, 26 de agosto de 2013

CONTICINIO


En una noche sofocante de agosto disfruté de algo que hacía mucho tiempo no tenía, algo imposible para los que vivimos en una ciudad. En un pequeño pueblo enclavado en el Parque Natural de las Arribes del Duero saboreé la quietud nocturna que invita a soñar con su íntimo silencio a unirnos con la naturaleza, me deleité del conticinio, como ya nos mostraron los romanos hace muchos lustros, de esa hora de la noche donde reina una quietud total…

En el momento que se ponía el sol, el aire todavía estaba demasiado caldeado y había que esperar pacientemente para notar con alivio el frescor de la noche. Cuando hacía ya unas horas que la luna nos iluminaba casi sin querer y habíamos superado el caluroso día, era el momento de salir a tomar la fresca. Todos los vecinos del pequeño pueblo tenían esta costumbre muy arraigada, tanto o más que hacer la siesta. Costumbre deliciosa, muy social puesto que invita a la conversación y diría que hasta idílica si consigues vivir el conticinio en los momentos finales. 

Bien entrada la noche, a eso de la una o las dos de la madrugada muchos de los que disfrutan de la costumbre de tomar la fresca empiezan a sentir que su cuerpo les reclama la posición horizontal y deciden dejar las hamacas o sillas en las que estaban sentados y se despiden hasta el día siguiente dando las buenas noches. Una de esas noches aguanté tranquilamente recostado en una hamaca medio deshilachada hasta que sin darme cuenta me quedé sólo y el silencio y la calma fueron absolutas. A lo lejos se vislumbraba, gracias al resplandor de la luna, el montañoso horizonte portugués, las figuras fantasmagóricas de las encinas y la silueta del castillo del pueblo, todo cubierto por un manto de miles de estrellas. El silencio era sepulcral, el mundo se había parado y no sabía si estaba in situ o estaba soñando. El conticinio se prolongó unos minutos hasta que vi pasar un gato corriendo que me devolvió a la realidad. Fueron unos minutos en los que la comunión con el entorno fue mágica, tanto que lo recuerdo como una utopía ahora que he vuelto a la cuidad y las vacaciones han terminado.

viernes, 5 de julio de 2013

ES TIEMPO DE VERANO


Llega el momento de disfrutar plenamente del verano, del mar, de sus cálidas playas con aguas azuladas o verdes turquesas, de su rojo anaranjado cuando el sol está en el ocaso y nos brinda un festival de colores y sensaciones. De navegar y sentir que no eres más que una simple gota de agua en mitad del océano, una estrella minúscula en el firmamento, una célula latente que se aferra a la vida, porque en el mar como en la vida, nada es fácil.

También es tiempo de disfrutar de las animosas charlas hasta horas intempestivas en la puerta de tu casita del pueblo sentado en una hamaca, de hablar amistosamente de cualquier cosa, de la familia, del vino, del amor, del futuro… De leer algún libro pendiente en la quietud de los atardeceres veraniegos, de irse de pinchos con los amigos antes de comer y acabar un tanto torrado a eso de las tres de la tarde, de salir a pasear por la naturaleza y disfrutar de todo lo que nos da, que es mucho, y ni siquiera nos damos cuenta. De huir de la vida gris y rutinaria de la ciudad para sanearnos en un entorno más saludable, más humano y natural, de reencontrarnos con los de siempre, los de hace muchos años, y ver que el tiempo va pasando para todos inexorablemente, incluso los espacios, los lugares, que es lo único que nos vincula con el tiempo a veces también han cambiado. 

Es tiempo de soñar mientras miramos el cielo tendidos bajo la sombra de una encina, de un olivo, de un pino o de un ciruelo; de soñar en ese momento de la duermevela en el que no estamos aquí pero tampoco allí, y despertarnos con la sensación de bienestar propia de la siesta, de esa inigualable siesta al aire libre entre la naturaleza, sobre la tierra que ahora nos sustenta y hace las veces de jergón, sobre esa tierra que nos une en el tiempo a todos, a los que estamos y los que ya no están.

Este verano es tiempo de todo esto y mucho más, espero que lo disfrutéis. La última semana de agosto volveremos a encontrarnos en este blog, hasta entonces y como diría mi abuela:

- ¡Con Dios!

martes, 2 de julio de 2013

LOS SOPRANO Y JAMES GANDOLFINI


Del año 1999 al 2007 se emitió por televisión una de las mejores series de todos los tiempos, Los Soprano. Obra maestra en su género llegó a cautivar a millones de espectadores de todo el mundo, inspirada en la familia DeCavalcante, la principal familia del crimen organizado del estado de New Jersey. Para el creador de Los Soprano, David Chase, la historia fue más allá del mundo criminal, lo que pretendía era exponer la identidad italoestadounidense fuertemente arraigada en la costa este americana.

Y si hablamos de Los Soprano tenemos que hablar de su protagonista, en este caso es más que eso, es una especie de "ser omnipresente" de principio a fin, todo gira magistralmente en torno a él, Tony Soprano (James Gandolfini), su amplio abanico interpretativo para ponerse en la piel de un jefe mafioso que intenta conciliar su vida de familia con sus oscuros negocios, le hizo ser conocido mundialmente. Nació en New Jersey en 1961 y en junio de este año 2013 falleció en Roma. Desde 1987 ha trabajado en más de treinta películas como actor secundario, hasta que alcanzó el reconocimiento global con Los Soprano. Ganador de tres Premios Emmy, un Globo de Oro y cinco Premios del Sindicato de Actores como mejor actor en serie dramática. 

Para los fans de Los Soprano, tras la muerte de James Gandolfini la popularidad de la serie se ha disparado, en New York y New Jersey hay un divertido tour por las emblemáticas localizaciones de la serie. Pasar por la lujosa casa donde vivía la familia Soprano en North Caldwell, echar un vistazo el bar Bada Bing (el local striper que regentaba Tony), visitar la parroquia del padre Phill, el local llamado Barone Sanitation donde en la trastienda ocurrieron tantas cosas, pasar por el Pizzaland (Muffer Man) con su terracita tan filmada, todos los lugares que aparecen el los créditos… en fin una deliciosa incursión en el New Jersey mafioso de Tony Soprano que a todos los que hemos visto esta fabulosa serie nos gustaría recorrer para pasar unas horas mafiosamente divertidas.