martes, 2 de julio de 2013

LOS SOPRANO Y JAMES GANDOLFINI


Del año 1999 al 2007 se emitió por televisión una de las mejores series de todos los tiempos, Los Soprano. Obra maestra en su género llegó a cautivar a millones de espectadores de todo el mundo, inspirada en la familia DeCavalcante, la principal familia del crimen organizado del estado de New Jersey. Para el creador de Los Soprano, David Chase, la historia fue más allá del mundo criminal, lo que pretendía era exponer la identidad italoestadounidense fuertemente arraigada en la costa este americana.

Y si hablamos de Los Soprano tenemos que hablar de su protagonista, en este caso es más que eso, es una especie de "ser omnipresente" de principio a fin, todo gira magistralmente en torno a él, Tony Soprano (James Gandolfini), su amplio abanico interpretativo para ponerse en la piel de un jefe mafioso que intenta conciliar su vida de familia con sus oscuros negocios, le hizo ser conocido mundialmente. Nació en New Jersey en 1961 y en junio de este año 2013 falleció en Roma. Desde 1987 ha trabajado en más de treinta películas como actor secundario, hasta que alcanzó el reconocimiento global con Los Soprano. Ganador de tres Premios Emmy, un Globo de Oro y cinco Premios del Sindicato de Actores como mejor actor en serie dramática. 

Para los fans de Los Soprano, tras la muerte de James Gandolfini la popularidad de la serie se ha disparado, en New York y New Jersey hay un divertido tour por las emblemáticas localizaciones de la serie. Pasar por la lujosa casa donde vivía la familia Soprano en North Caldwell, echar un vistazo el bar Bada Bing (el local striper que regentaba Tony), visitar la parroquia del padre Phill, el local llamado Barone Sanitation donde en la trastienda ocurrieron tantas cosas, pasar por el Pizzaland (Muffer Man) con su terracita tan filmada, todos los lugares que aparecen el los créditos… en fin una deliciosa incursión en el New Jersey mafioso de Tony Soprano que a todos los que hemos visto esta fabulosa serie nos gustaría recorrer para pasar unas horas mafiosamente divertidas.

jueves, 27 de junio de 2013

CUANDO SEAMOS INVISIBLES (Ventanas de Barcino 5)


Gracias a que nos reviven los maravillosos días soleados de junio, sin pereza ninguna, más bien todo lo contrario, he cogido la bici para ir a la calle Concell de Cent. Después de un trayecto agradable por la Diagonal he bajado por Enric Granados hasta llegar a mi destino. Había quedado con un antiguo amigo de estudios con el que siempre he mantenido un hilo de contacto por los viejos tiempos o quizás por el miedo a dejar que tu pasado desaparezca. A veces estas relaciones del pasado, tal vez demasiado básicas, son como los puentes que tendemos para mantenernos vivos en cierto modo. El tiempo pasa y el pasado desaparece y si no hay nada que te una a tu pasado, tienes una sensación de que tu también desapareces. La inmensa mayoría de nosotros cada día somos más invisibles y nos acercamos poco a poco a la invisibilidad total.

Sentados en una terraza hemos hablado durante casi una hora. La conversación circundaba sobre lo mismo de siempre, de nuestras mujeres, hijos, el trabajo, alguna afición y poco más. Él, lamentablemente, se ha quedado en paro, la empresa en la que trabajaba ha perdido una parte importante de sus ingresos y han tenido que replantearse la situación para sobrevivir, de veinte trabajadores se ha quedado en tres. Me comenta que no pasa nada, que lo lleva bien, que su mujer trabaja y no tienen gastos de hipoteca, que estudiará "algo" y tranquilamente esperará a que salga un trabajo medianamente interesante. Le animo diciéndole que es "el pan nuestro de cada día", que todo cambiará y que el futuro siempre puede ser mejor. Antes de despedirnos, me levanto y pago lo que hemos tomado, con la estúpida sensación de que si le invito hago algo por aliviar su nueva situación de parado. Nos vamos cada uno por su lado, él caminando y yo en bici. 

Mientras voy pedaleando pienso que mi pasado existe, que yo existo, que todavía no soy invisible. Él caminando algo cabizbajo, tal vez piense lo mismo, que gracias a estas pequeñas charlas conmigo continua vivo, que su pasado está vivo y no es invisible a pesar de su situación de parado. Le deseo lo mejor, quizás para que continúe presente en mi vida y así evitemos la temida invisibilidad. Es parte de mi pasado y el día que esos hilos que nos unen se rompan, ambos seremos más invisibles.

martes, 25 de junio de 2013

DESTRIPAGATOS


La destripagatos o katzbalger es con diferencia el arma que más ha matado a lo largo de los siglos. Es una espada medieval de unos ochenta centímetros de largo, de doble filo y una defensa en forma de ocho para proteger la mano. No es pesada, menos de dos kilos, muy manejable y robusta. 

Cuantas almas habrán dejado esta tierra por la terrible estocada de una espada, cuantos miembros seccionados, cuantos cuerpos desangrados, cuantas vidas borradas. La espada es un arma terrorífica, mucho más que una simple pistola o una mísera navaja. Es un arma anacrónica pero que infunde mucho más miedo y temor que cualquier otra. Es una arma de contacto, que trasmite instantáneamente toda la violencia, toda la fuerza y toda la demencia del que la utiliza. Es capaz de transferir un pánico paralizante.

Estas en tu casa después de cenar, recostado cómodamente en el sofá mirando la televisión, la luz tenue, los ojos te empiezan a pesar y te vas quedando dormido casi sin darte cuenta. Te despierta un pequeño ruido y abres lo ojos con sobresalto, y ves delante de ti a un hombre grande, vestido de negro y con un pistola apuntándote…

Es media noche y te levantas a beber agua, hace calor. Vas a tientas hasta la cocina, sin encender la luz, por el pasillo que te conoces de memoria. Bebes agua, vuelves a la cama y al entrar en tu habitación en la penumbra ves una enorme figura delante de ti, el susto es tremendo, la figura levanta los brazos y ves que tiene una inmensa espada en la mano. De reojo percibes que un brillo metálico atraviesa el aire hasta tu cara y…

jueves, 20 de junio de 2013

EL ANCIANO QUIJOTE (Ventanas de Barcino 4)


Después de correr detrás de mi hijo durante un buen rato, consigo sentarme en un banco de los jardines de La Maternidad con la respiración algo alterada por el ajetreo. Mientras jugaba con mi hijo no me había fijado que en un banco cercano, estaba sentado un hombre de avanzada edad que observaba como jugábamos con una pelota. Al sentarme, el hombre me dijo "bendita juventud, cuanta vitalidad". Yo asentí con la cabeza y me fijé un poco más en él, era un hombre de unos noventa años, el poco pelo que tenía era muy blanco, igual que la barba, su figura era delgada y sujetaba un bastón que se había convertido en su apéndice inanimado, parecía un Quijote con demasiados años encima. Su aspecto era de absoluta fragilidad, como una arcaica copa de cristal extremadamente fina.

Cuando le estaba observando, llegó a su lado una joven que por la confianza con la que le hablaba pensé que sería su nieta. El anciano Quijote se negó a que le ayudara a levantarse del banco, tenía su orgullo y para él era un acto casi de valentía. Logró ponerse en pie con una lentitud mineral y tanteó el suelo con la punta del bastón y miró a una distancia inaccesible sus pies, que avanzaban centímetro a centímetro. El dolor de las plantas de sus pies le trajo recuerdos de cuando corría sin descanso igual que mi hijo, daba la sensación de que las piernas no aguantaban el peso de su moribundo cuerpo, y su organismo entero se iba a deshacer de un momento a otro. La agonía de que el camino no se acaba nunca.

Nos miró con los ojos entornados y se fue muy lentamente con el recuerdo avivado por las carreras de mi hijo, de cuando era un Quijote muy joven, y rememoró los paraísos ya muy lejanos de su vida, cuando acabó de casarse y enloquecía de deseo por el resplandor de la piel y la caliente suavidad de los muslos de la que fue su amada mujer, la soberbia y el coraje de la juventud, la música, los bailes, las alegrías. Todos esos recuerdos tan lejanos que parecen irreales, tanto que son como de otra vida.

martes, 18 de junio de 2013

EL ARTE DEL VENTRÍLOCUO


El SOE, un cuerpo de élite del ejercito inglés, que en la Segunda Guerra Mundial actuó de manera "camuflada" para acabar con el Tercer Reich, fueron los que introdujeron en Europa la peligrosa y temida toxina botulínica. La trajeron ex profeso de América con la intención de utilizarla como lo que es, un veneno.

Con esta toxina embadurnaron las balas que dispararon contra Heydrich en el atentado que perpetraron en Praga en 1942 y que a la postre fue la causa de su muerte. Heydrich fue el segundo de las SS y jefe de la Gestapo, un autentico verdugo sin escrúpulos. En el atentado recibió varios balazos pero ninguno certero y fue la toxina botulínica la que en una semana se lo llevó al infierno.

La "botulin toxin" aunque parezca mentira es el archiconocido "Bot-tox". La tontería roza los límites de la locura, hay personas que se inoculan este veneno para no envejecer, mejor dicho, para no aparentarlo, porque envejecer, envejecen. Lo hacen en cantidades medidas, muy pequeñas, con las que consiguen una especie de parálisis muscular, la misma parálisis que acabó con Heydrich. Lo fácil que puede ser pasarse un poco, sólo un poco con la toxina y… 

Todos hemos visto a alguien que se ha envenenado un poquito para quitarse unos años de encima, su cara tiene la misma expresión que un besugo, rasgo característico de la toxina. Se les va poniendo cara de muñeca, sin vida, antinatural y por lo visto una vez que comienzas te enganchas a la "eterna juventud" y continuas haciendo retoques, un poquito aquí, otro poquito allá y al final lo único que mueves son los ojos, hasta que pareces un auténtico ventrílocuo y adquieres la habilidad de hablar sin mover la boca. "Incredible" que dirían los de las SOE.

jueves, 13 de junio de 2013

SU AMADO CIRCO (Ventanas de Barcino 3)


Los que tenemos la suerte y el privilegio de vivir a orillas del Mediterráneo, sentimos que el calor del verano nos empieza a chamuscar en las horas centrales del día y "tenemos que cambiar la camisa, igual que las serpientes". Eso es lo que dice mi amigo León, un señor jubilado que tiene la costumbre de ir a la playa a pasear y a darse un chapuzón si acompaña el día.

León es un tipo peculiar, a pesar de sus casi setenta años se conserva muy bien físicamente, me cuenta que trabajó en el circo durante muchos años "en el trapecio", incluso trabajó unos años en el circo de Ángel Cristo que por lo visto en su época era de lo mejorcito. Quizás de esa carrera de trapecista y de cuidarse un poco a lo largo de los años, le viene su aspecto saludable.

Le gusta hablar de su etapa en el circo como si fuera un sueño lejano, algo maravilloso, lo mejor que le ha pasado en la vida. A orillas del mar, en la arena de la playa, me habla del circo y mira hacia el cielo, ese cielo azul y luminoso del Mediterráneo, y recuerda aquella época con añoranza. Me cuenta pequeñas anécdotas de ese periodo de su vida, de sus actuaciones en el circo, de los lugares que visitó en las giras por Europa y América, de gente famosa que llegó a conocer, de algún que otro amor lejano… Incluso en algún momento se le entrecorta la voz y se vislumbra un exceso de humedad en sus ojos, pero rápidamente se repone, me mira y sonríe. Entonces nos despedimos hasta otro día, él continua su paseo cotidiano y yo miro hacia el cielo, una vez más ese mágico cielo del Mediterráneo que tiene el efecto de hacerte soñar, pensando en los recuerdos y en las vidas que pudo dejar León en el pasado para sentir esa nostalgia por su amado circo.

martes, 11 de junio de 2013

NO SE COMA LA COMA


La coma (,) es un signo de puntuación que señala una breve pausa que se produce dentro de la oración o para separar distintas oraciones y frases que se refieran al mismo tema, pero que engloben diferentes ideas o conceptos. Los "misterios de la coma" son tan importantes a la hora de escribir que pueden dictar tu futuro. Todos estamos sujetos a los caprichos de este pequeño e insignificante (en realidad todo lo contrario, es muy significativa) signo de puntuación.

Tenemos claro que no es lo mismo decir, "vamos a comer, niños" que "vamos a comer niños". Aquí la omisión de la coma nos lleva a la práctica de canibalismo. Y si decimos, "vamos, a comer niños", la cosa queda como una orden antropófaga. 

Otra confusión debida a la coma en la frase: "en vacaciones mi día consiste en: ver a mis amigos, tomar una ducha…" por "en vacaciones mi día consiste en: ver a mis amigos tomar una ducha…" Aquí entramos en el terreno del "voyerismo", del mirón. Las comas son peligrosas, las carga el diablo.

La frase: "Carlos dice, Alberto lo apuñaló" no tiene nada que ver con "Carlos, dice Alberto, lo apuñaló". Aquí hay que hilar muy fino para no equivocarnos y mandar al trullo a la persona incorrecta. A ver esos escribientes de los juzgados, mucho ojo con las comas.

Las comas que separan números también son muy importantes, pongamos el caso que estás hospitalizado por una bronquitis aguda y el médico prescribe una dosis de doxorrubicina de 265 miligramos en vez de 26,5 miligramos que sería lo correcto. Los efectos inmediatos pueden ser que te vas al otro barrio y sin decir adiós. Mucho cuidado al sector sanitario.

Pero y el sector bancario, imagina que pides un crédito, te lo dan al 5,5% de interés y te lo ponen al 55% de interés porque al operario de turno se le pasó la coma. No tiene mundo para correr, si lo coges…. De cualquier manera en le sector bancario lo de coma es igual, ahora la han puesto donde les ha salido de los cojones y encima se lo pagamos todos. La coma, siempre la coma.