lunes, 18 de marzo de 2013

LA REBELIÓN DE LAS MASAS


Uno de los mejores libros, sin duda, de Ortega y Gasset es La rebelión de las masas. Nos encontramos ante un magnífico ensayo de filosofía social aun vigente después de muchos años. Ortega considera que el gran fenómeno del siglo XX es el acceso de las masas al pleno poder social. Es lo que parece un triunfo democrático. Este poder de las masas en la sociedad tiene los siguientes rasgos: el gran aumento de posibilidades de nivel de vida estimula la expansión de sus deseos. Dicho de otra manera y como dice mi abuela, que con cien años encima algo tendrá que decir: "cuanto más tienes, más quieres". 

En esta sociedad organizada de esta manera "casi perfecta", se da una situación paradójica: al hombre-masa sólo le preocupa su bienestar, pero a la vez es insolidario con las causas de ese bienestar. Además muestra una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible su existencia. Esto es la guinda del pastel, ¿cuantas personas se radicalizan en contra esta sociedad que le ha llevado a tener el bienestar que disfrutan? Ortega dió en el clavo.

Llegados a este punto, Ortega hizo una distinción desde el punto de vista del comportamiento. Diferenciaba entre "vida noble" y "vida vulgar", los que eligen la "superación" o los que simplemente se dejan llevar por la "inercia". El hombre excelente es el que se exige a sí mismo; el vulgar es el que no se exige nada. Aparece aquí el hombre razonable e inteligente, que quiere conocer la genealogía de las cosas, de la cultura, la razón histórica; frente al hombre que no quiere dar razones, sólo quiere imponer sus opiniones.

Todas estas afirmaciones siguen siendo verdaderas y actuales. Ortega insiste en un aspecto decisivo: una civilización avanzada tiene mucho pasado a sus espaldas, mucha experiencia, mucha historia: “El saber histórico es una técnica imprescindible para conservar y continuar una civilización”. 

viernes, 15 de marzo de 2013

EMBORRICARSE


Una de las palabras con más encanto, naturalidad y acierto a la hora de definir una situación es "emborricarse". Ya en desuso y difícil de escuchar, todavía se puede encontrar en alguna sabrosa novela de algún escrito fiel a nuestro acervo popular.

Una de las definiciones que he encontrado es: "quedarse como aturdido, sin saber ir atrás ni adelante". Me gusta. Ahora mismo sería capaz de asegurar, sin miedo a confundirme, que este país en el que vivimos está emborricado. No somos capaces de avanzar en ningún aspecto, estamos como estancados, noqueados, en una palabra emborricados.

Otra de las definiciones que hay de la palabra emborricarse es: enamorarse perdidamente. Esta me gusta todavía más que la anterior. La próxima vez que vea a mi amigo Paco que hace tres meses que sale con una chica y está tontito perdido le diré: "Paco, estás completamente emborricado". O a la hija de mi vecina, que cuando viene el novio a buscarla a casa, tiene en los ojos ese brillo especial que surge cuando estás enamorada, mejor dicho emborricada: ¡Que bonito, dos emborricados hasta las trancas!

Ahora recuerdo cuando tenía las hormonas desatadas, las sensaciones a flor de piel, dispuesto a todo, como un mihura, como un macho cabrío, la sangre hirviendo, el corazón desbocado, totalmente emborricado, más vivo que nunca...

Siempre emborricada, siempre emborricado.

miércoles, 13 de marzo de 2013

EL PRADO, LA TATE Y EL MOMA


Elmyr de Hory nació en Budapest el año 1906 y fue uno de los grandes falsificadores de obras de arte más reconocido de la historia. Se dice de él que llegó a pintar más de mil cuadros, que fueron expuestos en museos de todo el mundo, bajo la firma de Picasso, Modigliani o Degas, entre otros. Una de sus más sonadas estafas fue la venta de la falsificación de Cristo in Emmaus (de Jan Vermeer) por una suma astronómica a un museo de Rotterdam, consiguiendo engañar a los mejores especialistas en pintura flamenca del momento. Hory falleció en 1976, acabó sus días en Ibiza tras una vida llena de engaños, lujo y experiencias insólitas.

El escritor Clifford Irving escribió un libro sobe Hory titulado ¡Fraude!, que le hizo ganar fama mundial. Hasta el mítico Orson Wells realizó un documental titulado F for Fake dedicado a Hory y sus andanzas, en el que el director de cine quería hacer una reflexión sobre la realidad y la falsedad de la creación artística y del mundo en el que vivimos.

En vuestra próxima visita a un museo, sala de exposiciones o edificio emblemático de la ciudad, donde suelen colgarse cuadros de pintores de renombre, seguro que tendréis una gran duda. Ese impresionante cuadro de Picasso, Renoir, Rubens o de otro afamado pintor ¿es real o es falso? Te acercarás al cuadro todo lo que puedas para asegurarte de su autenticidad, pero que más da, sino eres un especialista y aunque lo fueras, si te encuentras con una falsificación de Hory, tampoco te darías cuenta. 

Pudiera ser que los cuadros más valorados del Prado, los Goya, Velazquez y compañía ¿fueran todos una copia hecha por un hábil pintor del "Rastro" de Madrid?. Quizás en la Tate Modern de Londres, los Lichtenstein y Van Gogh ¿los ha pintado la hija del "segurata", que estudia en una academia de pintura?. Tal vez en el MoMa de Nueva York los Munch, o los Pollock ¿los pintó un joven aficionado a la pintura que vende sus cuadros en una esquina de Central Park?

¡Ah, por cierto!, en mi casa tengo un Monet y un Miró. Se me olvidaba, también tengo un Kandinsky y estoy pensando en falsificar, quiero decir comprar, un Klee. Todo verdad.

lunes, 11 de marzo de 2013

EL DIARIO DE TANYA


En el año 1941 durante el asedio alemán a Leningrado, actual San Petersburgo, una niña rusa de once años, Tatiana Sávicheva "Tanya" escribió un diario de nueve páginas, tan sólo nueve y desgarradoras páginas. Cada página es un autentico drama de aquel genocidio. Cada letra, cada palabra, está escrita como un grito de auxilio. Con una letra todavía sin formar, una letra de niña, "Tanya" intenta expresar su angustia, su hambre, su frío mortal, su miedo, su terror. En cada una de esas páginas sólo hay una frase con letras muy grandes que ocupan toda la página como si fuera un póster, como si "Tanya" quisiera gritar a los cuatro vientos lo que estaba sucediendo para pararlo. Parar esa locura irracional del ser humano. Parar esa paranoia aniquiladora genética. Cada página es el enunciado de una muerte. Sólo muerte. 

Durante el asedio nazi a Leningrado, el frío y el hambre causó un gran número de muertes. En la primera página de este diario "Tanya" escribió que Zhenia, su hermana, murió a las 12:30 el 28 de diciembre de 1941. En la segunda, la muerte de su abuela un mes después. En la tercera, la muerte de su hermano Leka. En la cuarta su tío Vasia. En la quinta su tío Lesha. En la sexta, su querida madre el 13 de mayo  de 1942. En la séptima la muerte de gran parte de su familia, los Sávichev. En la octava, escribió que murieron todos y en la novena y última página escribió "sólo quedó Tanya". 

"Tanya", consiguió sobrevivir hasta que en agosto de 1942 un grupo de niños fueron rescatados de Leningrado y trasladados a una aldea. Atormentada, muy debilitada y enferma por todo lo padecido, aguantó hasta julio de 1944, donde en un hospital de Shatkovki falleció.

“Tanya” fue más valiente que cualquier general que luchó absurdamente en esa guerra. Fue capaz de escribir lo que era más difícil para ella. Escribió lo que nadie se atrevió a escribir. “Tanya” es un ejemplo de amor, de valentía, de cohesión, de fuerza.

viernes, 8 de marzo de 2013

SHEREZADE


Cuenta la leyenda que Sherezade fue la narradora  de los cuentos árabes de Las mil y una noches. Consiguió doblegar la brutalidad del sultán (rey en persa) mediante la narración de cuentos. Además llenó de sabiduría y moralidad al sultán.

El sultán encontró a su primera esposa traicionándolo. Dicho más claro, siendo infiel, o todavía más claro, poniéndole unos cuernos que ni un Miura, en fin cosas de "la Corte". El caso es que el sultán como venganza, cada día se desposaba de una virgen (hoy sería complicado) y al día siguiente la mandaba decapitar. 

Un día, Sherezade se desposó con el sultán y durante la noche antes de dormirse comenzó a narrar un cuento al sultán. Cuando acabó con el primero, el sultán le pidió que le contara otro y luego otro, así hasta que amaneció. El sultán quedó tan asombrado y maravillado que le perdonó la vida para que al día siguiente le contara más cuentos. Esto se prolongó hasta mil y una noches. Durante este tiempo el sultán nombró sultana a Sherezade, tuvieron tres hijos y los cuentos hicieron más erudito y magnánimo al sultán.

Estaría bien que algún día Sherezade mediante sus cuentos, sabiduría y conocimiento pudiera hacer entender a los "sultanes" que gobiernan nuestro pueblo, nuestra ciudad, nuestro país, nuestro mundo; que las personas siempre es lo primero. Que dejen de mirar su propio ombligo y escuchen a las personas. Que dejen de forrarse y sean solidarios.

 Sherezade ¿donde estás?, Sherezade, ven ya.

miércoles, 6 de marzo de 2013

LAS CUATRO ESTACIONES DE VIVALMODOVAR


La semana pasada, una tarde de lluvia invernal, me deleité escuchando Las Cuatro Estaciones del italiano Antonio Vivaldi. Se trata de cuatro conciertos escritos para violín solista, orquesta de cuerdas y clavecín, según la carátula del CD. 

Comienza con la primavera. Su estribillo, llamado ritornello es uno de los recursos compositivos de Vivaldi. Todos lo tenemos grabado en nuestra mente, muy reconocible. Es muy alegre, anima como un día de primavera soleado y acabas tarareando el estribillo hasta cuando cenas.

La siguiente canción, tendría que decir concierto o movimiento, es el verano. Comienza lento, simbolizando el calor del verano, después hay toques de violín simulando el canto de diferentes aves y acaba rápido, como si hubiera un vendaval.

Continuamos con el otoño, parece el orden lógico, ¿verdad?. El otoño es divertido, movido, representa la recolección de la cosecha de los campesinos, es una fiesta. También fácil de reconocer como cualquier movimiento de La Cuatro Estaciones.

Terminamos con el invierno. El movimiento comienza con un violín espectacular, sólo, largo, frío, estridente, poderoso, violento, soberbio, terrorífico, con cambios bruscos y muy agudos, capaz de derrumbar una catedral con sus notas. Estos minutos me recordaron al clímax de la película de Almodovar, "La piel que habito", que tiene una música muy similar. Geniales, tanto uno como otro. Luego entra toda la orquesta, la tempestad, el vendaval…

lunes, 4 de marzo de 2013

EL MONOPOLY Y LA POLI


Estos días ha salido las noticia del fallecimiento del cerebro del famoso asalto al tren de Glasgow en 1963. Se llamaba Bruce Reynols y tenia 81 años. Planificó el asalto durante años y cuando pensó que lo tenían todo perfectamente atado se pusieron manos a la obra. Eran 15 atracadores, un tren cargado con dos millones y medio de libras (unos 60 millones de euros actuales) y un plan perfecto. El tren de correos hacía el recorrido entre Glasgow y Londres. El robo se produjo antes de llegar a la estación de Cheddington. Una vez conseguido el botín los atracadores se escondieron durante un tiempo en una granja cercana a Oakley, al sur de Inglaterra. 

Durante el tiempo que estuvieron en la granja cometieron uno de los mayores errores de sus vidas, jugar al Monopoly. Estuvieron jugando comprando calles, casitas y hoteles, con los billetes robados, pero no se les ocurrió limpiar el tablero y quedó lleno de huellas. No se que pensar al respecto, pero como mínimo parece irónico ¿verdad? A los cinco días del atraco fueron detenidos doce y tres consiguieron escapar.

Uno de los que escapó fue Bruce Reynols. Burló la justicia durante cinco años viviendo entre México y Canadá. Decidió volver cuando se quedó sin dinero y fue encarcelado diez años, de 1968 hasta el 78. Falleció la semana pasada.

Ahora lo tengo más claro, si juegas al Monopoly, cuidado con la Poli.